Monday, July 31, 2017

Primeras monedas acuñadas en la segunda Casa de Moneda

En el primer tercio del siglo XVIII, transcurrido más de un siglo, desde 1574, del inicio de acuñación de monedas en Potosí, se tenían muchos problemas por la forma de acuñación a golpe de martillo, por lo que el motivo de ampliar la antigua construcción o realizar una nueva construcción para la acuñación de monedas era dejar atrás las deformes "macuquinas" -que por tan largo tiempo circularon- y lanzar al mundo reales columnarios o de busto, innovando la acuñación con volantes o prensas (mecánicamente).

De acuerdo con Pedro Vicente Cañete la actual (segunda) Casa de Moneda fue inaugurada el 31 de julio de 1773 con un costo de 1.142.452 pesos y 6 reales, en el lugar que antes estuvo ocupada por la Plaza del Gato, de tal manera, que este año se cumplen 244 años de su apertura.

Por ello, es oportuno analizar algunos aspectos importantes acerca de la finalización de su construcción y de las monedas acuñadas en esta importante ceca.

En ese sentido, como la construcción se inició en 1759 y concluyó en 1773, uno pensaría en la actualidad o cómo se hace ahora, que a partir del momento de su inauguración comenzaría la acuñación de monedas.

Pues no fue así, como la construcción de la nueva Casa de Moneda ya estaba muy avanzada en la Plaza del Gato, el 15 de mayo de 1767, fueron acuñadas las primeras monedas de plata a volante, y se enviaron unas muestras de manera inmediata a España. En noviembre de 1768 se informó que la producción marchaba bien, y a la carta enviada al rey se adjuntaron 24 muestras.

Las monedas de plata acuñadas en ese periodo con pequeñas variaciones tenían las siguientes características: en el anverso, el escudo de armas de España coronado, al lado derecho, R (real), al lado izquierdo, el valor y la leyenda “Carolus III.Dei Gratia. Hispan et ind rex”.

En el reverso, en medio de dos columnas coronadas que ostentan la leyenda “Plus” y “Ultra” dos mundos con corona sobre ondas de mar, al borde la leyenda “Vra Qve Unum”, monograma de Potosí (PTS), año e iniciales de los ensayadores JR. Los valores acuñados fueron de 8, 4, 2, 1 y 1/2 real.

La leyenda escrita en latín, en español significa: “Carlos III por la Gracia de Dios Rey de España y de las Indias” y “La Unión del Antiguo y del Nuevo Mundo en una Unidad”.

Poco después, de acuerdo con Glenn Stephen Murray, con motivo de otro problema Sanjust fue reemplazado por Santiago Arce como superintendente de la Ceca potosina.

El 17 de mayo de 1770, tres años después del inicio de las acuñaciones mecánicas a volante en la nueva ceca, Arze mandó poner fin a la acuñación de martillo en la ceca antigua.

Todo marchaba bien hasta que el 15 de septiembre, el virrey Amat mandó a Pedro Tagle, oidor de Charcas, a realizar una inspección de la nueva ceca. Tagle, actuando por su propia cuenta, mandó paralizar la acuñación mecánica en la nueva fábrica el 21 de noviembre de 1770 y retomar las labores a martillo en la vieja ceca, argumentando que todavía no estaba concluido el nuevo edificio.

“Actuando como superintendente interino, Tagle prosiguió la realización de obras menores y superficiales además de otras de cierta importancia, como la construcción de dos nuevas prensas de volante en julio de 1771. Pero aún con las nuevas prensas añadidas a las anteriores, que ya habían servido para acuñar durante tres años en la nueva ceca, Tagle procuró acuñar sólo a martillo en la ceca vieja durante 1771 a 1772, siempre con el pretexto de que el nuevo edificio aún no estaba del modo terminado, y así procuró documentar hasta los últimos detalles las mejoras que iba haciendo para justificar la demora”.

Siempre de acuerdo con Murray “… Estos retrasos intencionados levantaron la ira del superintendente Arze que protestó con vehemencia a causa de que Tagle había suspendido la acuñación mecánica en la nueva fábrica solo para el beneficio de su gloria personal cuando podía, por fin, anunciar que él había terminado la obra y por fin se podía extinguir la acuñación a martillo. Arze insistió en que la maquinaria había funcionado a la perfección durante más de tres años y que la ceca de martillo había estado cerrada y extinguida durante cinco meses. Pero en realidad, como pronto se descubrió, los motivos de Tagle para el retraso en la puesta en marcha de la acuñación mecánica, más que por su propia gloria, tenían que ver con una trama de fraude que se estaba perpetuando basada en la mala calidad de la moneda acuñada a martillo y en una contabilidad engañosa de las labores.

Y aunque los cuños para la moneda de oro a volante llegaron a Potosí a principios de 1773, Tagle alegó que quería concentrar sus esfuerzos en la moneda de plata que estaba acuñando a martillo. Su confabulación fue descubierta tras una disputa con el virrey sobre la puesta en marcha de la nueva moneda de busto que el rey mandó acuñar con una ley secretamente rebajada que Tagle no puso en marcha hasta marzo de 1773, mientras que se seguía acuñando a martillo en el viejo edificio”.

En julio Tagle fue despedido y la acuñación a martillo fue finalizada.

La acuñación de monedas de busto comenzó el 23 de abril de 1773, antes de la inauguración de la Ceca, teniendo las siguientes características: en el anverso, el busto del rey, y la leyenda “Carolus III Dei Gratia. año”.

En el reverso el escudo de armas de España coronado y la leyenda “Hispan Et Ind Rex PTS. Valor. R (real) e iniciales del ensayador JR.

Desde La Plata, hoy sucre, Tagle escribió permanentemente al rey, alegando que el culpable de todo lo acontecido en Potosí era el virrey Amat, pero de igual manera fue condenado tras una investigación que duro diez años.

De tal manera, que en el periodo de la construcción de la segunda Casa de Moneda de Potosí, de 1759 a 1773, antes de su inauguración se acuñaron monedas columnarias de 1767 a 1770, monedas de busto a partir de 23 de abril de 1773.

Paralelamente, con algunas interferencias nunca dejaron de acuñarse monedas a golpe de martillo en la primera Casa de Moneda hasta el 14 julio de 1773, cesando en esa fecha la acuñación de las “makuquinas” que se prolongó por casi dos siglos.

Finalmente, vale la pena mencionar que se continuó con la acuñación para la corona de España hasta 1825, para las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1813 y 1815 y para la República de Bolivia de 1825 a 1951, año en el que culmina un ciclo importante de la acuñación de monedas en Potosí que tuvo repercusión mundial.

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